Urbanismo: relación entre el orden económico y el orden espacial

Urbanismo: relación entre el orden económico y el orden espacial

Un nuevo orden ecónomico provoca en la ciudad un nuevo orden espacial. Esto conlleva que las zonas equipadas logren una mayor valoración frentes aquellas marginadas y bien situadas. Debido a las limitaciones de la ciudad histórica se producen una serie de ampliaciones de los horizontes comerciales.

Desde el siglo XIX al XX los suelos rurales más próximos a las ciudades se han convertido en periferias de estas y muchas ocasiones en los inicios eran asentamientos marginales. El proceso de desarrollo de la ciudad no solo es a través de su expansión sino también de una reedificación interna. La reconstrucción de la ciudad existente se va produciendo a través de una expulsión de los sectores con menos recursos, adueñándose de ella aquellos con altos poderes adquisitivos. La reconstrucción y expulsión se realiza argumentando la insalubridad. También se llevan a cabo la reurbanización que prevee la accesibilidad y nuevos usos en aquellas zonas como las provenientes de los poderes eclesiásticos. A su vez se proyectan nuevos ejes con motivo de enlazar y fomentar la circulación.

Urbanismo: relación entre el orden económico y el orden espacial

Las zonas van poco a poco especializándose con el fin de densificar relaciones, reducir costes y recursos. La combinación y refuerzo de comercios hace también que se produzcan sinergias espaciales con el fin de mejorar la rentabilidad económica. Esta especialización provoca por otro lado la segregación social. Además de ello se produce una valorización del suelo de acuerdo al centro y actúan como referencia. Esta referencia también ayuda a la jerarquía que domina el entorno urbano.

La centralidad se puede caracterizar por su escala, esto es, en correspondecia con un territorio o jerarquía de territorios a partir de ahora. La ordenación y desarrollo urbano puede conllevarse a través de un crecimiento concéntrico, direccional, a saltos….no hay una formula equivalente para todas las densidades urbanas. Si puede ser de relevancia la incursión del comercio que es un indicador clave en la medida de la centralidad. Es un elemento dinamizador. La implicación de este produce un dinamismo y un contacto social y esto hace que la jerarquía de los espacios sea inversamente proporcional a la frecuencia de uso y consumo.

Urbanismo: relación entre el orden económico y el orden espacial

En los inicios la formación de los nuevos entornos urbanos no tenía una función de adueñarse de espacios centrales. Un ejemplo de ello es el tramado del Ensanche de Barcelona. Aunque produce un efecto de consolidación de centralidades sobre todo en los espacios históricos de la ciudad.


A día de hoy la centralidad europea, sus centros en sí, los centros históricos de las ciudades y probablemente el espacio de ensanche o de crecimiento urbano de la ciudad en sus primeras fases de desarrollo se caracterizan en la actualidad como espacios, en muchas ocasiones, con cierta monofuncionalidad apelando a la denominación de ciudades museo. Sus centros mueren de éxito debido a la hipertrofia de funciones terciarias, en mayor medida de turismo. 

Problemas que tendrá que resolver el urbanismo presente y futuro, que son mucho más complejos que las sensaciones que remiten en un primer acercamiento.