Palacio de Versalles | Organización e influencias arquitectónicas

Palacio de Versalles

El Palacio de Versalles es producto de diferentes transformaciones que comenzaron con Enrique IV en 1623 cuando manda construir en una finca dedicada a la caza un pequeño castillo que fue denominado primeramente como "Castillo del Hombre Gentil" que se realizó en ladrillo, piedra y pizarra. Al llegar al trono Luis XIII comienza su reconstrucción quien se la encarga a Philibert Le Roy y cuya intención era crear un lugar para la intimidad y el relax.

Palacio de Versalles


En 1661 a 1668 Luis XIV, el Rey Sol, manda construir un nuevo palacio a Louis Le Vau con el objetivo de mantener el palacete primitivo, que quedaría como antesala del nuevo palacio. La elección del lugar no era más que simple capricho y deseo de Luis XIV quien quiso continuar embelleciendo un lugar que no tenía especial interés debido a la falta de agua que se remedio con costosos acueductos y que incluso apenas tenía árboles o vegetación llamativa. Se considera que su elección no era por la nostalgia que le producía haber estado con su padre en esta construcción o que significase un punto a favor el hecho de que su abuelo había comenzado con el pequeño palacete, sino como una forma de abaratar el proyecto y evitar mostrar al pueblo la ostentación de la que se servía.

Primeramente se añadió al palacete de caza dos alas laterales conformando la plaza de armas. Posteriormente Luis XIV con la decisión de trasladar la corte situada en el Palacio del Louvre a Versalles se añaden las dos alas alargadas lateralmente y finalmente se construye la capilla real en el ala noreste del palacio.

Inicialmente Versalles solo era una residencia de placer en donde se celebraban diferentes fiestas, el Louvre ocupaba de momento el puesto de palacio real. Posteriormente Luis XIV toma la decisión de reformar Versalles y Luis Le Vau engrandeció la superficie del palacio siempre con un tema principal, el Sol.

Palacio de Versalles

Probablemente lo más destacado y maravilloso de este Palacio sean la Sala de los Espejos, la Capilla Real y la Casa de la Ópera además de lo llamativo de los jardines con el Gran Canal donde se encontraban naves de guerra para entretener a la realeza o l'Orangerie, el lugar donde la única persona de París, el Rey, podía cultivar naranjas.

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La fachada direccionada hacia la ciudad esta conformada por tres patios consecutivos y acompañados estos con dos extensos brazos laterales con patios y habitaciones compartidas. La otra fachada más importante, que vierte hacia los jardines esta plagada de balcones y ventanales desde los que se admira las hermosas vistas.

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Sala de los espejos
La Sala de los Espejos es una obra de arte para la vista con una dimensión de 76 metros de largo, 10 de ancho y 12 de altura. Lo peculiar de esta sala son los 17 espejos en forma de arco que hace referencia su nombre y que se corresponden con las ventanas con vistas a los jardines del palacio. Estos a su vez se desglosan hasta llegar a la cifra de 357 piezas logrando la multiplicación de la imagen que penetra por las ventanas. El techo está conformado con pinturas que relatan diversas historias de los triunfos de Luis XIV y el estupendo espacio, es el ejemplo más claro por el cual podemos hacernos una idea de la magnificencia del Rey en aquella época, su poder y el nivel económico que promovía, todo enfocado a maravillar al visitante y servir de escenario para las audiencias del Rey y marco de las grandes fiestas de la corte. Sin lugar a dudas es un espacio que impresiona, que muestra lo consentida que se encontraba la realeza y la poca consideración que tenía hacia el pueblo.

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La creencia por la cual se dice que un espejo y su rotura provocará siete años de mala suerte recae en este salón. La reparación de una de estas obras de lujo costaba a un sirviente de la época siete años de paga.

Un dato peculiar de esta sala es que es el lugar donde se firmo el Tratado de Versalles en 1919 por el cual se terminaba la Primera Guerra Mundial. Probablemente alguien tuvo en mente el poder y la supremacía que ostentaban los reyes franceses en una época.


Casa de Ópera 
La Casa de Ópera fue construida en el final del reinado de Luis XV y tiene una ocupación de 712 personas y algunas de sus características más notables son que posee una acústica perfecta y cómo el suelo del auditorio se nivela con el del escenario convirtiéndose en un gran espacio a la misma cota. La iluminación se basaba en velas y es por ello que el uso de la Casa de Ópera era limitada a eventos importantes.

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Capilla Real 
La capilla Real es una combinación de estilo Gótico y Barroco y era donde la presencia diaria de Luis XIV era asegurada. Además es el lugar donde se produjo el casamiento entre Luis XVI y María Antonieta.

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El Gran Trianon
Es una residencia de dimensiones más reducidas al Palacio de Versalles pero donde Luis XIV, como en sus inicios hizo con el Louvre al edificar Versalles, pretendía escapar de una vida donde el protocolo y las formalidades eran esenciales. Un pequeño edificio en tamaño pero con grandes detalles arquitectónicos y sin privación de ningún lujo diseñado por Jules Hardouin Mansart.

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L'Orangerie
Esta zona que alberga gran número de arbustos y de naranjos fue diseñada por Jules Hardouin-Mansart en 1688 reemplazando ya la existente y construida por Le Vau.

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El jardín
En 1661 Luis XIV encargó a André Le Nôtre la creación de los jardines de Versalles logrando una arquitectura paisajista tan importante como lo es el propio palacio. Al trabajo y desempeño de Le Nôtre se le une Charles Le Brun que creará gran número de estatuas y fuentes que se encuentran repartidas en los jardines. Además participará, como se ha mencionado anteriormente, Jules Hardouin-Mansart quien construirá l'Orangerie. Una labor grandiosa si tenemos presente que se trata de un proyecto paisajístico enorme, donde inicialmente se encontraban prados y pantanos y donde no se reparo en gastos. Los jardines cuentan con diferentes especies arbóreas y arbustivas que se transportaron desde múltiples partes de Francia. El jardín es claramente clasicista, racional, donde las esculturas se señalan unas a otras, y a la vez que nos alejamos se convierte en más silvestre la obra de André Le Nôtre, que posteriormente influirá en el trazado de la ciudad de Washington DC.

El derroche de lujo y la falta de empatía hacia las necesidades de la gente dio lugar a una obra descomunal tanto por sus dimensiones como por sus pretensiones, las pretensiones de un rey, Luis XIV que provocará, junto con otros aspectos, un impacto de rechazo por parte del pueblo hacía sus predecesores y que dará lugar en 1789 a la Revolución Francesa donde la realeza pierde su poder y Versalles su papel de sede oficial real convirtiéndose en el siglo XIX en un Museo de la Historia de Francia. 

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Palacio de Versalles

Versalles además de exaltar el poder absolutista del que se caracteriza el Barroco francés logra establecer una nueva concepción de urbanismo que se expandirá a la arquitectura palaciega de toda Europa como el Palacio Real de Madrid o Palacio de Oriente. Es el palacio real aunque los reyes no viven en esta construcción y es uno de los palacios más grande de Europa. Es conocido por sus numerosas obras de artes además de su colección de Stradivarius. Conformado según las trazas de Filippo Juvara, comenzado por Juan Bautista Sachetti y finalizado por Francesco Sabatini. Debido a la influencia de Filippo Juvara se puede hacer una similitud con el Palacio de Versalles en la idea de crear una ciudad real que uniera residencia, corte, ministerios, capilla, biblioteca,...Además se basa en la composición de fachada planteada por Bernini para el Louvre. 




El Palacio de la Granja de Segovia es otra de las residencias reales obra de Teodoro Ardemans como voluntad del rey Felipe V, que influenciado por la corte francesa, decide de crear un palacio con semejanzas al de Versalles e incluso fue Le Nôtre quien diseñara los jardines del nuevo palacio.




El Palacio Real de Aranjuez en Madrid fue planteado por Juan Bautista de Toledo y finalizado por Juan de Herrera. La formación de dos alas que conforman el ingreso además de la composición de la fachada y la organización de los jardines hace recordar al palacio francés. 




El Palacio de Herrenchiemsee que fue proyectado a voluntad de Luis II de Baviera en Baviera en 1886, el cual iba a ser una réplica de Versalles pero los problemas económicos no pudieron finalizar la obra antes de que falleciera. Solo consta del ala principal del conjunto pero también tiene a su disposición unos amplios jardines y cuyas similitudes son verdaderamente asombrosas. 

Comparación de la planta del Palacio de Herrenchiemsee y el Palacio de Versalles



Pero previamente, el Palacio de Versalles se adueño de elementos arquitectónicos de otros palacios como del Palacio de El Escorial, no por su estilo sobrio que no era del gusto de Luis XIV sino por la idea de edificio simbólico de la monarquía y como representante de una imagen de grandeza y monumentalidad con la que se vinculaba al edificio. 


No debemos olvidarnos de los palacios del Louvre y de las Tullerías de los que el propio Luis XIV no compartía su organización arquitectónica pero no por ello le disgustaba la composición clasicista de las fachadas con la utilización de columnatas además de unos jardines perfectamente geométricos.


 Palacio del Louvre y Palacio de las Tullerias

Podemos también mencionar el Palacio del Buen Retiro de Madrid 


o las villas campestres italianas donde la naturaleza y el aguas son protagonistas. 

Palacio Pitti, Florencia